Me gusta septiembre

A mí me gusta septiembre, creo que siempre me ha gustado y siempre me gustará. No, no tengo poderes mágicos, no veo el futuro, pero me conozco. 

Siendo niña septiembre quería decir preparar los libros, el olor a nuevo, el primer día de colegio y el reencuentro con las compañeras del colegio (por aquel entonces en mi cole no había niños, ¡qué cosas!). Nos contábamos los veranos eternos, descubríamos un aula nueva, volvíamos a jugar en el recreo como si el tiempo no hubiera pasado y éramos felices.

En el instituto fue casi igual, aunque reconozco que en esa época me daba algo de pereza volver, pero me duraba un día o dos, después lo pasaba también rodeada de mi gente que se me olvidaban las penas y me daban igual las pilas de apuntes que, cada día, nos llevábamos a casa. Septiembre nos reunía, conocíamos gente nueva y profesores nuevos, asignaturas desconocidas para nosotros (¡ay!, ese primer día de Filosofía, la gran desconocida, cómo lo recuerdo) y los recreos los vivíamos al cien por cien. Lo pasábamos bien hasta en el camino de ida y vuelta a casa, todos juntos, en pandilla, haciendo mucho ruido por las calles. 

En la universidad no me daba tanta alegría que apareciese septiembre por la puerta, a veces tenía que buscar piso nuevo, a veces el año se me pintaba cuesta arriba,  luego nunca era para tanto. Ahora tengo tantos buenos recuerdos de aquella época que  no puedo evitar pensar que sí, que merecía la pena que comenzase el nuevo año escolar y vital.

Y una vez que la vida adulta irrumpió y el el mundo laboral hizo su aparición pues… Septiembre me siguió encantando porque pronto quería decir que volvía al colegio, que descubría tal vez un nuevo centro, nuevos alumnos, creábamos obras de teatro geniales, cantábamos canciones e improvisábamos. 

En septiembre no hace ni frío ni calor la mayor parte del tiempo, al menos en la ciudad en la que vivo, en Madrid. En septiembre a veces llueve, pero resulta bonito. En septiembre puedes comprar bolígrafos y libretas y decirte a ti misma que te hacen faltas, está justificado. En septiembre el verano da sus últimos coletazos, algunos años hemos tenido viajes, otros los hemos preparado, pero casi siempre ha sido un buen mes.

El curso ha comenzado bien este año, me gusta ir al colegio, volver, estar allí, cantar, bailar, jugar. Tengo tiempo para escribir, leer, y creo que voy a volver a estudiar, es decir, un nuevo comienzo. ¿Veis? Todo son ventajas.

Gracias por todo, septiembre, eres un gran mes.

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