Vamos a ver hoy el tema de creación de personajes, ya que, como lectora profesional, cada vez me encuentro con más manuscritos en los que detecto que el autor o la autora se ha enfrentado con muchos problemas a la hora de describir a los personajes.
Hay quien duda sobre cuál es la mejor forma de describir a los personajes. ¿Directa, indirecta, de otro modo? La mayoría de autores/as solo conocen dos formas (o una) para describir a un personaje, y las replican abusando de ellas. Al final, acaban repitiendo sin parar los tópicos, lo que le termina quitando toda la potencia a ese personaje que en su mente es brillante y redondo.
Vamos a ver distintas formas de descripción de personajes, para que puedas utilizarlas en tus novelas. Y si eres capaz de crear alguna más, propia, única, enhorabuena.
Descripción directa e indirecta de personaje
Directa: La voz narradora explica al lector cómo es el personaje: «Este personaje es así, así y así».
Indirecta: utilizamos lo que el personaje hace o dice y, de este modo, el lector puede deducir cómo es el personaje.
Si bien cada vez se valora más la creación indirecta de personaje, las formas directas siguen siendo útiles a veces y muy utilizadas. Lo importante aquí es saber cómo hacerlo y no abusar.
1-DESCRIPCIÓN DIRECTA
1- Descripción directa física
Es la forma más sencilla, una de las que más se usan cuando estás empezando a escribir. En cuanto aparece el personaje, empezamos a describirlo de manera directa.
Un ejemplo: «Julia es morena, tiene dieciocho años, es bajita y suele ir vestida de amarillo porque es su color favorito».
Bien, puedes hacerlo. Pero teniendo en cuenta algunos detalles.
Cuidado con:
Evita escribir una descripción larguísima: en la narrativa contemporánea, en la que todo es rápido, el lector busca descripciones ágiles, rápidas, sutiles. No te pases siete párrafos (es un ejemplo) describiendo físicamente a un personaje.
Descripción telegráfica: es esa que parece la descripción de una fotografía. «Julia es joven, delgada, ojos marrones, pelo moreno, viste de amarillo porque le gusta». Casi parecería que es una descripción de alguien que se ha fugado de la justicia. Y, por cierto, cuando un escritor empieza con ellas, no puede parar y las vemos todas así, una tras otra.
Los clichés/tópicos: «mandíbula masculina y cuadrada», «labios rojos y jugosos», «cintura estrecha y bien torneada», «sonrisa tímida». Si lo has leído antes, sobre todo si lo has leído más de una vez, no lo utilices.
Un truco:
Si quieres dejarte llevar por la descripción simple, sin mucho trabajo (cosa que no te recomiendo), al menos haz una mezcla de las tres, larga, telegráfica y cliché (pero con medida) e incluye, como mínimo, una acción de personaje para mostrar alguna de las características.
«Julia miró a su prima Carmen y pensó en cuánto le gustaría tener una melena con reflejos dorados, como la de ella, en lugar de su aburrido pelo negro liso. Tropezó al entrar al salón y se preguntó por qué siempre parecía que había algún obstáculo en su camino».
¿Qué hemos visto? Que Julia es morena y algo torpe físicamente. Y de paso descubrimos el pelo de otro personaje de la obra.
2- Descripción directa de la personalidad
También podemos describir de forma directa la personalidad del personaje.
Esta es otra técnica de descripción de personaje muy habitual. Seguro que la has usado alguna vez. Consiste en hacer que la voz narradora explique cómo es la personalidad de un personaje, a veces antes de que realice una acción, solo con aparecer, vale.
EJEMPLO: «Julia es muy aplicada, y siempre lo aprueba todo en junio. Le encanta leer y escribir, es muy intensa y lo piensa todo muchísimo. Valora por encima de todo la amistad y sus primas son sus personas favoritas del mundo».
Cuidado con:
Contarlo todo así. Si quieres, da alguna pincelada, pero es mejor que lo dejes ver poco a poco en vez de contarlo todo, y mucho más si es de golpe. Si lo cuentas se nos olvidará, si lo muestras, nos engancharemos porque lo estamos viendo.
Un truco:
Si eres de descripciones directa, mezcla las características físicas con las de carácter y personalidad.
2- DESCRIPCIÓN INDIRECTA
Las técnicas de descripción indirecta convierten al lector en partícipe de la historia, con ellas puede deducir, pensar y concluir sin que se lo demos todo masticado.
Es una especie de juego, y como juego, si lo haces bien, te divertirás. Al lector le gusta descubrir, por ejemplo, que una sola frase de un personaje le hace deducir algo como: «uy, esta mujer se come muchísimo la cabeza».
Pensemos que nuestros lectores son inteligentes y que no hay que dárselo todo masticado. Todas las técnicas de descripción indirecta, por cierto, cumplen con la gran regla de la escritura: «No cuentes, mejor muestra». Pero no debemos obsesionarnos ni empeñarnos en llevar esto al extremo intentando no describir nunca nada de forma directa.
Si has de usar la descripción directa de vez en cuando, hazlo. Tan solo recuerda que la narración será más brillante si combinas todas las técnicas y si en tu novela (y relatos) prevalece la descripción indirecta de personajes sobre la directa.
Algunas formas de descripción indirecta de personaje:
Descripción indirecta 1: Describir al personaje con sus diálogos
Es una gran forma de mostrar (que no contar) cómo es un personaje. Así, lo describiremos por lo que dice. Sin explicar nada.
En vez de decir «Mafalda es una niña culta e inquieta y Susanita tiene un gran amor por la moda…», tenemos un diálogo como este que lo muestra.

Lo mismo es aplicable a todo lo que queramos ir mostrando, siempre podemos hacerlo mediante una frase o dos de diálogo.
Un ejemplo:
En vez de decir algo tan típico como: «Julia se preocupaba mucho por el futuro» (descripción directa) podemos hacer que en la novela Julia diga frases como: «¿Cómo voy a salir con él si lo conozco tan poco?», «a ti te resulta muy fácil, no te importan los cambios ni si serán para bien o para mal, Carmen». Y frases de este estilo. ¿A que es más divertido?
Importante:
No solo describimos al personaje por lo que dice, sino también por cómo lo dice. No olvides esto, sus palabras son también parte de su personalidad. Así que cuida mucho detalles como:
- El vocabulario que usa: no hablará igual una alumna joven de un curso de literatura creativa, Julia, que lee mucho y escribe, que una mujer que trabaje como camarera y que no haya estudiado . ¿A que no?
- La edad: no habla igual una chica de dieciocho que su tía, una mujer de cuarenta años. Normalmente.
- Las expresiones coloquiales: seguro que no todos tienen las mismas muletillas. Julia puede repetir frases como «así es la vida» y su tía podría decir otras como «no te preocupes, pequeña» (a Julia).
- Su forma de ser (personalidad y carácter): alguien con mucha confianza en sí mismo puede hablar de forma más desenfadada, sin pensar mucho lo que dice, y Julia, siendo más insegura, quizá construye frases más largas, más trabajadas, justo por eso, porque piensa muchísimo en todo. Incluso puede que repita conceptos expresándolos de varias formas al tratar de entenderlos.
Descripción indirecta 2: Describir a un personaje por sus gestos

Los humanos, en general, comunicamos en un porcentaje muy alto cómo somos, qué pensamos, qué queremos y qué creemos con nuestro lenguaje corporal. Hay distintas teorías sobre porcentajes, pero está claro que sí, que nuestro cuerpo habla.
Y como nuestro cuerpo habla, el lenguaje no verbal es inevitable también en las novelas. Solo algunas personas con mucho autocontrol pueden manejar su cuerpo y expresiones a su antojo, detalle que puedes usar también al crear tus personajes.
Fijaos en la viñeta de Mafalda, sin texto. Sus brazos, su boca abierta, su expresión facial, los ojos. ¿No nos dice muchísimo? Utiliza esto en la creación de tus personajes.
Ejemplo:
Julia se toca el pelo sin parar en su primer día en el curso de escritura creativa, sobre todo desde que ve entrar por la puerta a Sergio, el profesor.
¿Qué te dice esto? Un montón de cosas, ¿a que sí?
Mientras, Lola, su prima, no para de bostezar y bostezar.
¿Te cuenta algo esa reacción física de Lola?
Descripción indirecta 3: Estilo de vida del personaje a modo de descripción

Podemos describir a nuestros personajes dejando ver sus rutinas, lo que les gusta hacer, sus hábitos.
Si cada vez que aparece un personaje, como Carmen, la prima de Julia, lleva un pincel en la mano, seguro que ya sabes algo sobre ella. Sin que te lo cuente nadie. Si Julia siempre sonríe llena de paz cuando aparece Jaime, su mejor amigo, algo estarás viendo sobre esa relación.
Lola duerme como un lirón, y no hace falta decir nada más de ella, con este hábito lo entendemos. La tía Clara, por ejemplo, recibe a sus tres sobrinas durante varias semanas en la casa de verano para dedicarles todo su tiempo. ¿Qué te dice esto de ella?
A veces nos olvidamos de que mostrar hábitos de vida, hobbies y detalles de este tipo nos enseñan a los personajes, su carácter, preferencias y hasta cómo son. Te recomiendo que lo trabajes en tu próxima novela, es de lo más divertido.
Descripción indirecta 4: Describir al personaje por lo que hace

Un ejemplo claro:
En vez de decir que «Mafalda es una niña que reivindica cuando sabe que tiene razón» la mostramos como en la imagen, dando gritos, alzando el puño, ajena al mundo
Descripción indirecta 5: Describir al personaje por algo que no quiere decir, mostrar, o por una mentira
Podemos describir al personaje por lo que dice, como hemos visto ya, y también por lo que no dice e incluso por aquello que le cuesta decir.
Podemos tener un personaje que no es capaz de pedir perdón, otro que miente, mientras el lector sabe que miente, y ahí vemos la razón por la que lo hace y entendemos un poco mejor cómo es.
Y hasta aquí este artículo sobre la forma de describir personajes en una novela.
En posteriores artículos te hablaré del simbolismo en las descripciones, pero recuerda, tan solo con estas técnicas que hoy he recopilado, tienes muchísimo material para empezar a trabajar las descripciones de personaje de tu obra.
Así que, ¡disfruta del proceso de creación!
Y no olvides revisar cómo se usa la raya de forma correcta en los diálogos en tu novela.
Por cierto, Julia, el personaje elegido para algunos ejemplos (y los demás, todos menos Mafalda y sus acompañantes) son personajes de mi novela Sol de julio.
Si estás escribiendo una novela y quieres que te acompañe en el proceso, o si has terminado de escribirla y quieres una opinión profesional, y ayuda para crear su mejor versión, escríbeme.