Novela romántica en el S.XXI, superando el mito del amor romántico

Hace unas semanas tuve la oportunidad de preparar una ponencia para una Asociación feminista. No es eso de lo que voy a hablar, porque «esta es otra historia y debe ser contada en otra ocasión», sino de algunas reflexiones que me surgieron durante la preparación de la charla. Además, conté con la opinión de dos autoras, compañeras de redes y compañeras escritoras, y quería dejar constancia por escrito para todo el mundo de lo que hablé con ellas sobre el tema, ya que las dos son escritoras de romántica y su opinión me parece muy relevante por el conocimiento que tienen del género y de la industria.

Definición breve de mito del amor romántico

En la vida, que es la base de toda novela, suelen existir creencias respecto al amor romántico, creencias como la de que solo hay una media naranja, que el enamoramiento intenso/flechazo es lo ideal, lo mejor que te puede pasar en la vida (sobre todo si eres mujer); que el amor es sacrificio constante, dependencia emocional; los celos como prueba de amor; sin pareja no se está completo; el amor lo puede todo.

Evidentemente, todas estas son creencias que provienen del mito del amor romántico más tóxico. Del que nos inculcan año tras año desde que nacemos, sobre todo a las mujeres por la sociedad patriarcal en la que vivimos. Pero, y aquí viene el tema al que vamos, en nuestros días, más que nunca, podemos constatar que no toda novela romántica está atravesada por esos mitos.

Y mientras investigaba para la ponencia, me vinieron varias preguntas a la mente: ¿de verdad debería hablar sobre el mito del amor romántico en novela? ¿Hace falta? ¿No sería como estigmatizar ya de inicio los libros de romántica?

Decidí que sí, que debía abordar el tema.

Opinión de autoras expertas en el género, con perspectiva feminista

Fue entonces cuando lancé una pregunta sobre esto en Threads y pregunté por novelas románticas que rompieran con la toxicidad del mito del amor romántico.

Tuve varias respuestas, pero dos compañeras en especial, Guadalupe Eichelbaum y Zahara C. Ordóñez, me mostraron detalles que me parecieron interesantes y, teniendo en cuenta esto y su trayectoria, quise profundizar sobre el tema con ellas.

Guadalupe Eichelbaum

Empezó diciéndome lo siguiente:

Yo soy feminista y escribo novela romántica. -Guadalupe Eichelbaum-

Esta afirmación nos sitúa en su forma de ver el mundo y de crear. Esto lo compartimos, por cierto.

Me contó que en sus novelas no hay relaciones tóxicas y, de haberlas, las trataría desde un punto de vista crítico, no de aprobación. Que no se le ocurriría contribuir a normalizar ese tipo de cosas.

Sus protagonistas son mujeres con intereses propios cuya felicidad no está supeditada a tener pareja. No están obsesionadas con encontrar el amor, lo que ocurre es que se enamoran.

En mis historias románticas la amistad entre mujeres juega un papel importante, y la amistad entre ambos géneros es posible, no como piensa mucha gente. – Guadalupe Eichelbaum-

Guadalupe asegura que para nada es incompatible el amor romántico con el empoderamiento femenino. Esto se relaciona con otra idea que también le parece errónea: que el feminismo es cosa de mujeres. El machismo y los roles de género se han mantenido y se mantienen porque la sociedad en su conjunto, tanto hombres como mujeres, lo sostienen. El feminismo debe ser un cambio social, estructural, y eso involucra tanto a mujeres como a hombres.

Una de las novelas escritas por ella que me mencionó es esta. ¡Qué sabré yo del amor!

Buceando entre las reseñas que tiene esta novela, he encontrado esto: «Es una novela perfecta para los más jóvenes. Se habla de las inseguridades y los miedos que tienes cuando eres adolescente y no sabes qué hacer con tu vida. También se habla de lo complicadas que a veces son las relaciones personales y lo importante que es la amistad».

Gracias, Guadalupe, por la charla tan interesante y por compartir tu punto de vista sobre la novela romántica.

Zahara C. Ordóñez

Zahara comentó en Threads que en su libro La sociedad de la pluma y la rosa había mucho de amor romántico no tóxico, amor que rompía el mito negativo del amor romántico. Así que también le pregunté y esto es lo que me dijo.

Me gustan los romances intensos y los protagonistas que arrebatan el aliento, sí, pero el aliento, no la libertad, ni las ganas de vivir, ni la capacidad de decisión ni el espacio o la identidad. – Zahara C. Ordóñez-

Zahara me contó que en sus novelas el tipo que trata mal a una mujer… es el villano.

Ella está convencida de que las voces de la romántica de esta generación tienen (tenemos) el privilegio y el derecho de poder romper con algunos mitos, o al menos contarlos desde otra perspectiva más sana.

Creo que el amor tiene que hacernos más grandes, más fuertes, mejores de lo que somos. O quizá no tiene que hacernos nada y tenemos que quedarnos como estamos. Pero, sobre todo, no tiene que hacernos de menos. – Zahara C. Ordóñez-

Para terminar, Zahara destaca la importancia de reivindicar ese tipo de amor que enaltece y comprende, que acompaña, que iguala, que nos impulsa, y, por supuesto, que arrebata y es apasionado de ese modo bonito que se te clava en el corazón y te llena el alma.

Y, como os imaginaréis, de esos amores bonitos está llena La Sociedad de la pluma y la rosa y varias novelas más escritas por ella.

La sociedad de la pluma y la rosa novela

Entre las reseñas de la novela encontramos este fragmento tan interesante: «La autora no solo nos habla de libros, sino también de lucha, de pasión y de cómo la sociedad intentaba encorsetar a las mujeres en papeles que les quedaban pequeños. Ver cómo cada una de ellas va desafiando esas normas, enfrentándose a los prejuicios y encontrando su voz, es sencillamente fascinante.»

Gracias, Zahara, por crear así y por charlar un ratito conmigo. Suscribo todas tus palabras.

Las mujeres en la literatura actual

Al empezar a moverme en el mundo editorial reafirmé mis sospechas de que los números son los que son: las mujeres leemos más, consumimos más literatura, y somos más en la industria, pero (para sorpresa de nadie) los hombres son más publicados y ocupan los cargos más altos (otro día podemos hacer un artículo sobre los hombres que ahora firman como mujeres para abrirse hueco en un lugar que no les pertenece, pero eso será otro día).

Pero aquí estamos las escritoras, buscando nuestro lugar, defendiendo el poder de la literatura escrita por mujeres, sea del tema que sea.

¿Por qué es tan criticable y criticado el mito del amor romántico?  

Hay estudios que evidencian que este mito del amor romántico, ya sea en novela, poesía, cine, música, arte en general, ha atravesado a la sociedad, sobre todo a las mujeres (Menciono algunos estudios a pie de página). Así, las creencias que surgen basadas por validar el mito del amor romántico contribuyen a situaciones como: dependencia emocional, baja autoestima, tolerancia al maltrato y justificación de abusos bajo la idea de “el amor lo puede todo”, entre otras cosas.

Pensemos en una experta, educadora social, Marina Marroquí, que trabaja mucho en el tema. Asegura que siempre que trabaja con chavales y chavalas encuentra los mismos “mitos” cuando les pide algo tan sencillo como que dibujen, describan físicamente, y también en cuanto a personalidad, a su pareja ideal.

Los chicos piden sumisión y fidelidad, y ellas un malote que no sea empalagoso y que sea, ojo, celoso. Esta es la realidad.

Yo he sido educadora, profe de teatro y de canto durante muchos años en muchos colegios e institutos en Madrid, he trabajado con cientos de adolescentes, y he comprobado esto cuando me hacían partícipes de sus conversaciones, lo que sucedía a menudo dado el carácter lúdico de las materias que desarrollaba.

A mis grupos de chavalas y chavales, con un buen rato de charla y sin censurar las palabras ni las ideas, los hacía reflexionar.

«¿Celoso? ¿Eso es bueno?» Respondían que sí porque si no había celos es que el otro/a pasaba de ellos/ellas. Después charlábamos el tiempo que fuera necesario sobre el tema y, al final, la mayoría llegaban por sí mismos/as a conclusiones más certeras y menos alejadas de creencias tóxicas. Educar es clave.

La educación es la clave

Y, por eso es tan importante, y creo que esto lo repetiré sin descanso cada día de mi vida, la educación. De base.

No se trata de criticar per se a toda novela romántica, se trata de entender lo que estamos leyendo y de escribir lo que la sociedad necesita leer. La imaginación es importante, la literatura rompe convenciones, pero en este caso es importante no perpetuar mitos dañinos.

Educando lograremos demostrar, entre todas (la mayoría de novelas de romántica se escriben por mujeres, también las mejores), que el mito del amor romántico evoluciona, y conseguiremos que deje de ser un mito negativo. Se transformará en «estoy contigo porque quiero, porque me apetece, puedo vivir sin ti, pero sigo contigo si quiero». «No te necesito para vivir, respiro sin ti». «No quiero que seas celoso, porque los celos no tienen sentido si nos conocemos y nos respetamos».

Y es que, las creencias que nos han ido mostrando a lo largo de los siglos, sobre el amor y la necesidad de que en él haya dolor, hacen mucho daño.

Entre todas debemos enseñar a las más jóvenes a superar estas falsas creencias, y a ellos, porque cuestan vidas.

Contrapunto al mito del amor romántico: romance limpio, feminista

AL mencionar el romance feminista, limpio, hablamos de un romance que rompe creencias asimiladas a través de siglos de patriarcado. ¿Es posible? Lo es.

Me detengo un instante a recordar cómo la etiqueta de “romántica” ha sido utilizada de una manera generalista para encasillar mucha literatura escrita por mujeres, aunque en la obra hubiera cientos de temáticas más.

La novela romántica estaba y está peor considerada, se suponía y supone “menos culta, menos profunda” e incluso su precio es más bajo que el de otro tipo de novelas (ojo, hasta que los señores entran en el tablero, entonces la cosa cambia, véase la posibilidad de ser tres hombres escondidos bajo el nombre de una mujer, ahí todo es posible, pero de nuevo, esta es otra historia y debe ser contada en otra ocasión).

Pero la novela romántica actual es un género muy amplio, con cientos de subtemáticas que acogen la mayor parte de los géneros y los engloban dentro de una trama romántica. Casi siempre, estas novelas están escritas por mujeres.

A veces es imposible clasificar ciertas obras si no es como “novela romántica” y creo que podemos valorar el género, no necesitamos que no se clasifiquen como románticas las novelas que contienen romance, porque, como en todos los géneros hay una gran cantidad de libros maravillosos y escritos con una gran maestría.

¿No tiene María Martínez una delicadeza extrema en su uso de la palabra? ¿No consigue Rachel Lynn Solomon retratar de forma certera la sociedad actual, con problemas de salud mental, laborales, etc. de nuestra generación?

Ejemplos reales de novelas literarias / románticas con un romance más sano

Además de las mencionadas de autoras como Zahara C. Ordóñez y Guadalupe Eichelbaum, existen muchísimas novelas en las que hay respeto, autonomía, crecimiento mutuo, en las que la protagonista no abandone su identidad. Y creo que cada vez son más las que cumplen estas premisas.

Algunos ejemplos de autoras y sus novelas:

  • Rainbow Rowell es un gran ejemplo, su Eleanor & Park puede robarte el corazón, a mí me lo robó cuando la leí. Encontramos en la novela a dos adolescentes siendo adolescentes, con sus luces y sombras, con su forma de empezar a mirar el mundo y descubrir al otro, a la otra. Plantea muchos más temas que el amor romántico, este existe en la trama, pero es secundario al mismo tiempo que es primario (sí, palabra). Aunque se plantean momentos complicados y trata temas duros con el maltrato infantil (padrastro de Eleanor) o el maltrato de género (a la madre de Eleanor), encontramos mucho respeto en la forma de plantearlo y aparece bien reflejada en toda la novela la importancia del respeto mutuo, de la comunicación. Y tiene un final poco esperado, poco satisfactorio, pero muy realista.
  • Ali Hazelwood. En sus obras, por ejemplo, La hipótesis del amor, las protagonistas y secundarias tienen ambiciones, tenemos trama romántica, pero sin que haya necesidad de dependencia. Su obra destaca por la importancia que da a incentivar el papel de la mujer en la ciencia o hacer la ciencia más atractiva para ciertas mujeres. En sus obras encontramos a mujeres con carrera, con metas profesionales y relaciones románticas que no suprimen el yo.
  • Sally Rooney. Tomo de ejemplo su Normal People, tenemos una relación realista, con conflictos, con la importancia de la independencia, con momentos de separación, de error, de crecimiento personal.

Mi aportación a la novela romántica que rompe el mito del amor romántico

Cada vez somos más las autoras que escribimos novela romántica poco convencional, no tradicional, novela que se aparta de los roles establecidos en la sociedad, de los mitos tóxicos del amor romántico. Podemos mencionar, como hemos visto, cada vez a más autoras. Todo suma, todo vale.

En mis cuatro novelas tenemos a protagonistas femeninas, mujeres jóvenes (de entre diecisiete a veintiocho años), mujeres que piensan que el amor no es el centro del mundo, que lo viven, pero no desaparecen; que deciden romper con cualquier atisbo de toxicidad en cuanto son capaces de verla llegar; mujeres sororas, que se arropan por otras mujeres; mujeres amigas, hijas, compañeras, primas, tías, madres, abuelas.

Son estas

Azucena fernandez escritora novelas

Creo que puedes leerlas con la confianza absoluta de saber que, sí, tienen romance, y no, esto no es algo malo, ni negativo, ni opresivo, ni doloroso, ni angustiante. El amor romántico es posible en el arte como parte del mismo, sin ser, por sí mismo, algo oscuro.

El castigo desde inmemorial a las mujeres que leer y escriben romance

Muchas mujeres sienten vergüenza por leer novela romántica. Otras por escribirla. Son muchas las que no se atreven a decir que consumen novelas románticas, ya que se les suele tachar de poco profundas, de tener un gusto cuestionable por la literatura, de poseer estándares bajos a la hora de escoger lecturas, entre otras cosas.

Yo misma me he sorprendido a mí misma muchas veces defendiendo lo que escribo con la sensación de estar haciendo algo malo. Justificándome. Cada día me pasa menos, pero creo que es una situación con lo que lidiamos todas las que escribimos romance y es algo con lo que tenemos que seguir luchando.

Sobre todo, creer que quien lee romance o lo escribe está consumiendo o creando un producto menor, sucede por desconocimiento, por haber leído poca novela romántica, y por la tendencia de seguir asimilando la novela romántica con “algo de mujeres, para mujeres, hecho por mujeres” considerando que todo lo que sea así es malo. Lo único que tiene de cierto esta afirmación es que sí, las novelas románticas, en su mayoría y como hemos visto, suelen escribirse por mujeres, al menos las que tienen más calidad, coherencia y verosimilitud.

Pero al considerarse un producto por y para mujeres, se suele creer que es algo fácil, que todo el mundo puede escribir buen romance, que no tiene valor, profundidad ni fondo.

Anécdota:

Nos situamos en la Feria del libro de Alcalá de Henares de 2022. Yo compartía un momento de firma de mi novela recién publicada, Si me hablas de la lluvia, romántica, con una compañera que había publicado una novela histórica. Mi novela tiene más contenido, más temas que el romance, pero sí, se cataloga como romántica de base. Aquí una foto para que lo imagines bien.

Aparece un señor en la caseta que nos pregunta: «¿De qué van vuestras novelas? ¿De qué género son?» Las dos respondemos a lo que pregunta. Respuesta del señor: «Ah, bueno, lo que tú haces tiene mérito (a mi compañera), lo tuyo no tanto (eso a mí)».

Me quedo perpleja y solo respondo: «¿Cómoo?»

Respuesta del señor: «Ella, para la novela histórica, se ha tenido que documentar. Tú no».

Ahí desperté, aunque tampoco mucho, y dije algo así: «Yo no, claro, la mía transcurre en Tokio en 2007, pero no he tenido nada que documentar, porque total, el mundo entero lo sabe todo sobre cómo era Tokio en 2007. La que escribí que transcurre en Málaga, en el 2001, tampoco, claro. La que termina en Weimar, Alemania, para nada, ¿qué documentación ni investigación? Tampoco he trabajado para crear los personajes, no, eso se hace todo solo. El conflicto, ambientación y subtramas, por supuesto, se escriben sin trabajo ninguno.

El señor se enfadó con mi respuesta. Increíble, ¿verdad?

Pues así estamos, es una realidad, nos enfrentamos cada día a muchas personas que reniegan sobre la novela romántica porque es un género menor (aseguran) y porque ha habido y hay novelas románticas con clichés tóxicos, con lo que llamamos el mito del amor romántico.

¿Existe todavía el mito del amor romántico en la sociedad y la cultura? Sí ¿Se puede superar? Hoy creo poder informaros de que estamos en el camino. Hay esperanza.

Anexo. Estudios consultados mencionados antes.

1. Factors Related to Gender Violence and Sex Education in Adolescents

Autores/as: M. del Mar Sánchez-Fernández, María del Mar Sánchez-Fuentes, María Isabel Muñoz-Tinoco, entre otros (2021, Univ. de Málaga).

2. Dating Violence: Idealization of Love and Romantic Myths in Spanish Adolescents

Investigadoras principales: Ana Martín-Salvador, María Ángeles Álvarez-Serrano, Eva Fernández-Gómez (2021, Granada).

3. Internalization of the Romantic Love Myths as a Risk Factor for Gender Violence: A Systematic Review and Meta-Analysis

Investigadora principal: Nuria Jiménez-Picón (Univ. de Sevilla, 2022).

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